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¿Quién dice que aprender idiomas es cosa de niños?

Mie 16, feb. 2011 - Alba Arnau - Archivado en: , , ,

Los idiomas son la asignatura pendiente de la mayoría de la población. La excusa de la edad ya no vale, porque no podemos cerrarnos tantas puertas por pensar que ya se nos ha pasado la época de aprender idiomas. No hay meta inalcanzable si nos proponemos, de verdad, superarla.

Según explican los expertos, todos en nuestra infancia activamos de forma innata lo que se denomina dispositivo para la adquisición del lenguaje (DAL). Así aprendemos nuestra lengua materna y si a la vez nos enseñan otro idioma lo aprendemos con más facilidad.

Este sistema de aprendizaje idiomático llega a tope a los 13 años. Por eso los adultos que quieren aprender una nueva lengua tienen más dificultades en ese sentido, pero tienen contrapartidas para compensarlo. Los adultos se enfrentan al aprendizaje con un bagaje importante de estrategias de estudio y asimilación que hemos desarrollado a lo largo de los años y las experiencias.

Sistemas de aprendizaje diferentes para niños y adultos

Sabiendo esto, lo que se debe evitar es utilizar la misma metodología para enseñar idiomas a un niño y a un adulto. Cada uno tiene su sistema de asimilación y la fórmula para aprender nuevos conceptos debe variar. No es lo mismo  empezar a aprender con cursos de inglés para un niño que no sabe nada de esta lengua, que para un adulto que tampoco tenga conocimientos.

El método oral es el más aplicado en niños actualmente porque se asemeja al aprendizaje de la lengua materna mientras que en adultos el apoyo del aprendizaje escrito es mucho más útil que el oral.

Cuando un adulto se equivoca espera que se le corrija y se le diga por qué y cómo ha fallado. Mediante la lógica aprende la forma correcta. En el caso infantil el profesor, tras un error, no corrige al alumno, sino que repite la oración de forma correcta. El niño, por lo general, asimila la corrección sin darse cuenta. La persona adulta necesita recircular elementos gramaticales y vocabulario una y otra vez, a través de ejercitación diferente, con materiales impresos, de audio o multimedias, que muestren una variedad visual y auditiva variada.

De todas formas no todos los adultos tienen los mismos mecanismos de aprendizaje. Cada uno, según su experiencia desarrolla unos métodos diferenciados. Para aprender un idioma con éxito es necesario ser conscientes de cuál es nuestro mecanismo preferente.

Tipos de estudiantes al aprender un idioma

- Los analíticos son aquellos estudiantes que aprenden mediante el análisis minucioso de las tareas y las estructuras, comprar conceptos, etc. A este tipo de persones les da seguridad comparar las estructuras de su idioma con el que está aprendiendo y encontrar similitudes entre ambos.

- Los estudiantes secuenciales aprenden por unidades estructuradas. Primero elementos simples, para pasar luego a estructuras complejas. En el aprendizaje de idiomas, el estudiante secuencial necesita poder identificar y comprender el significado y uso de palabras aisladas antes de construir o entender una frase.

- El alumno denominado holístico sigue el proceso inverso al secuencial, Aprende a través del contexto, y por lo tanto, del mensaje completo en vez de por unidades o segmentos pequeños y sencillos. Se basa en todos los elementos que rodean el mensaje, (gestos, expresiones, canal, emisor) para entender el significado.

- Existen personas que aprenden mediante situaciones concretas. A ellos les resultan muy útiles los role plays, para encontrarse en una situación y asimilar el mensaje y la respuesta concreta en ese ambiente. Este alumno fija los conocimientos mediante la acción y la experiencia en primera persona, aunque sean situaciones ficticias o prefabricadas.

- Los alumnos que aprenden de forma abstracta organizan la información en forma global. Su forma de aprendizaje se basa en la comprensión auditiva, la elaboración de síntesis o resúmenes o la abstracción de ideas. Se sienten cómodos con actividades que pueden analizar racionalmente y en las que la información les llega de forma global.

Los adultos tienen sus propios trucos

En los programas de aprendizaje en adultos se utilizan de forma genérica actividades como la repetición de conceptos hasta que el alumno es capaz de utilizarlo de una forma espontánea.

Los resúmenes y los esquemas también son muy útiles sobre todo para las personas que tienen memoria visual. A los que asimilan información de forma más racional o lógica,  la contextualización de los conceptos les ayuda a retenerlos.

Es importante tener en cuenta algunas premisas propias de los adultos a la hora de aprender. En primer lugar los adultos son conscientes del ritmo del aprendizaje. Saben cuándo avanzan y cuando no. Por este motivo es necesario ser constantes con el esfuerzo que dedicamos aprender el idioma y pautar el tiempo que le dedicamos. Cuanto más tiempo pasa entre sesión y sesión más interés se pierde.

Los adultos tendemos a fijarnos objetivos por motivación. Debemos aprender a dosificar nuestras emociones al respecto y proponernos metas claras y asequibles para mantenernos motivados.

Cada individuo tiene su propio ritmo de aprendizaje. No es positivo forzar esa velocidad de aprendizaje, pues, si la aceleramos podemos perder el hilo y frustrarnos. Si lo ralentizamos, podemos acabar aburriéndonos. Es importante ser conscientes del tiempo que necesita cada uno para aprender y respetarlo. Tenemos muy desarrolladas las capacidades auditivas y visuales por lo que potenciar las habilidades con esos sentidos facilitará que asimilemos conceptos y los retengamos con mayor facilidad.

Ponte a prueba con cursos en el extrenjero

Por último para mejorar nuestra confianza y apreciar las mejoras es bueno ponernos a prueba in situ. Existen programas para realizar cursos y estancias en el extranjero también para adultos.

Pero sí, es cierto que la disponibilidad horaria de la mayoría de adultos no nos permite abandonar puesto de trabajo y hogar durante un mes para practicar inglés. Por esta razón será positivo que investiguemos otras posibilidades de practicar. Muchos centros de formación de idiomas ofrecen sesiones de conversación que pueden resultar de lo más amenas. Se trata de organizar quedadas entre varias personas para tomar un café o salir a cenar o a pasear.

Los integrantes se comprometen a utilizar exclusivamente el idioma que están aprendiendo para comunicarse. Podemos también practicar nuestro nivel de conversación vía Internet. Existen comunidades virtuales que también organizan “citas” mediante videoconferencia o Skype para hablar durante un rato en el idioma que estamos aprendiendo.

Aprender idiomas como aprender cualquier otra disciplina requiere de esfuerzo pero sobre todo de motivación. Procurar que el aprendizaje sea productivo pero también entretenido. Escuchar música o ver películas en otros idiomas puede ayudar a interiorizar vocabulario y expresiones, así como a mejorar nuestra dicción. Los adultos también aprendemos más si nos divertimos haciéndolo.

Portada: Formación para mayores. No hay edad para estudiar!

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