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Siete pensamientos que nadie dice a su jefe, pero los piensa

Mar 10, ene. 2012 - marroyes - Archivado en: , , ,

La relación entre subordinado y jefe es básica para el buen funcionamiento de la empresa y de la productividad del trabajador. La gran mayoría de las veces, las buenas sinergias entre ambos se traducen en un mejor resultado pero no nos hemos de olvidar que existe una relación de subordinación entre ambos. Por ese motivo muchas veces el empleado no dice todo lo que piensa.

En Inc.com han elaborado una lista que todo jefe o responsable con personal a su cargo debería consultar. Se trata de las siete cosas que los empleados piensan pero no se atreven a decir. A su vez son siete consejos que, de tenerse en cuenta, mejorarán la relación entre jefe y trabajador. Si eres directivo, échale un vistazo y actúa. Pronto verás resultados.

-         “No me hable de su vida personal”. En Inc.com reconocen que hablar de la vida privada es bueno para la construcción de una relación personal pero todo con su justa medida. Es más interesante explicarles cómo lo están haciendo que por qué decidiste dedicarte a tu profesión.

-         “¿No ve que estoy ocupado?” Este es uno de los problemas que más se crea, a menudo a diario. Es posible que necesites hablar con tu subordinado pero trata de pactar cuándo os va mejor a ambos. Recuerda que están trabajando e interrumpirles puede hacer que se distraigan y luego les cueste retomar aquello que estaban haciendo o bien que le haga reordenar las prioridades que se había marcado para el día.

-         “No se preocupe de mi vida personal, por favor”. Intentar acercarse a los empleados es positivo pero nunca invadiendo su privacidad. Preguntar cosas como “¿Qué vas a hacer después del trabajo?” o “¿Quién crees que ganará la Liga este año?” resultan forzadas, poco sinceras e incómodas. Inc.com recomienda usar la regla del 20%: cuando esté hablando con un trabajador nunca hable más del 20%, es la mejor manera de demostrar atención.

-         “Si me respeta, déme algo importante que hacer”. Si asignas tareas complejas a tus empleados les estarás diciendo que les respetas. Hazlo con frecuencia.

-         “Me gustaría trabajar aquí mucho tiempo”. Si tomas medidas inteligentes evitarás que la gente deje su puesto y se marche. Trata de conocer la razón real de cada rotación y toma medidas. Si los empleados están a gusto en su trabajo, se quedarán.

-         “Una tarjeta de regalo está bien, pero un simple gracias es necesario”. Cuando entregas cheques regalo estás agradeciendo el trabajo pero no del todo. Es importante no esperar a registrar un gran objetivo para entonces premiarlos sino encontrar un logro diario y expresar tu agradecimiento. El empleado se sentirá apreciado y trabajará más a gusto.

-         “Déme una tarea importante que hacer y donde pueda decidir”. Para ser un buen directivo has de aprender a delegar. Si asignas un proyecto sin mucho sentido a un empleado le estás trasladando la idea de que tienes dudas sobre sus capacidades. Por el contrario, si quieres que se sienta una parte importante de la empresa, confía en su juicio consultándoles dudas importantes.

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