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Cómo preparar la Selectividad en verano

preparar-selectividad-veranoMuchos alumnos que no han superado la selectividad durante la primera convocatoria experimentan altos niveles de frustración debido a la incertidumbre de no saber si encontrarán una plaza en el grado que les gustaría estudiar, además de la siempre deprimente perspectiva de pasar un verano entre libros de texto y apuntes del curso pasado. Esta frustración puede jugar totalmente en contra del estudiante a la hora de preparar de nuevo sus exámenes, y el tiempo, poco a poco, se agota.

Psicólogos y pedagogos recomiendan diseñar un plan de estudios realista que combine periodos de concentración y estudio con momentos de ocio, pero si esto no es suficiente para ti, te damos algunos consejos sobre cómo preparar la Selectividad en verano para que afrontes la segunda convocatoria con el máximo nivel de optimismo.

Tómate un respiro antes de volver a la carga

En su mayoría, los expertos coinciden en que es conveniente realizar un parón de dos o tres semanas para recuperar energía. Lo más recomendable es que te tomes tu periodo de vacaciones al principio del verano, ya que dejarlo para el final podría provocar un efecto contraproducente y aumentar el grado de nerviosismo.

Fija una estrategia de estudio

Lo más conveniente es que diseñes un calendario donde dividas las sesiones de estudio en función de las asignaturas y de los temas a estudiar. Se recomienda empezar por aquellas asignaturas que no fuiste capaz de aprobar en la primera convocatoria, pero jamás debes dejar de lado el resto de ellas. Dedícales las primeras semanas o el primer mes de estudio (todo en función del número de asignaturas suspendidas) y posteriormente dedica tu tiempo a la totalidad de las asignaturas a las que debas presentarte.

Lo más recomendable es que tus sesiones de estudio no excedan nunca las ocho horas diarias, ya que dedicando más tiempo solo conseguirás aumentar el cansancio psicológico. Si tienes problemas de concentración, dedica tres horas por la mañana al estudio y una hora y media por la tarde. Ten en cuenta que no siempre se estudia con la misma intensidad, por lo que si un día te sientes muy cansado, no vale la pena que te fuerces a ti mismo, es mejor que recuperes las horas perdidas durante otra sesión y así mantengas tu plan de estudios fijado.

Para reducir el estrés y descansar mejor, lo más inteligente es reducir el ritmo durante los fines de semana: dedica la mañana del sábado al estudio y la del domingo a repasar las asignaturas que aprobaste en junio.

Elige la hora y el lugar más adecuados

Las condiciones más idóneas para el estudio se dan durante las primeras horas del día y las últimas de la tarde, ya que durante la mañana se está más fresco y descansado y durante el atardecer se está más cansado pero también hace menos calor. Recuerda que es muy importante realizar descansos de entre cinco y diez minutos por cada hora de estudio, para que tus niveles de concentración no se resientan.

No existe un lugar por excelencia que se considere el mejor para estudiar, aunque lo que los expertos sí recalcan es que siempre debe ser el mismo. Busca un lugar fresco y tranquilo, ya sea en tu propia casa o fuera. La biblioteca se ha puesto muy de moda y se encuentra dentro de un contexto muy favorable al estudio, aunque muchas veces se pierde demasiado tiempo socializando.

Usar la tecnología desde la responsabilidad

El móvil es el enemigo público número uno de la concentración, por lo que deberás limitar tu uso y mantenerlo apagado durante tus horas de estudio. Sin embargo, como ya vimos con anterioridad, existen apps para smartphones o tablets que te pueden ser útiles en tus horas de estudio.

Repasar, ¡muy importante!

Cuando terminas un tema no puedes evitar pensar en dejarlo a un lado y pasar al siguiente pero, si esa es tu manera de estudiar, te estás equivocando. Repasar es una gran oportunidad para interiorizar y estabilizar lo aprendido. Es importante hacer un repaso al finalizar cada tema y también cuando acabes con tu sesión diaria. Si además te acostumbras a realizar una revisión antes de empezar la sesión sobre los temas que viste el día anterior, te ayudará a relacionar los temas.

No te sobreesfuerces a medida que se acerque la fecha

Si has seguido una buena planificación, la semana antes de los exámenes solo deberás dedicarla a repasar lo ya estudiado, de esta forma te asegurar llegar mucho más calmado a tus exámenes. Estudiar el día de antes es opcional, hay personas que no tienen problemas en desconectar antes de la prueba pero, por el contrario, otras se ponen mucho más nerviosas si no hacen un repaso final, debes optar por la opción que más asegure tu tranquilidad.

Mantén la calma y recuerda que nada es definitivo

No debes ponerte nervioso: conoces el modelo de examen y has trabajado duro durante todo el verano, los nervios solo pueden jugarte malas pasadas. Recuerda que a la hora de responder las preguntas debes ponerte en la piel del corrector: se creativo pero a la vez claro y directo.

Y recuerda, quedarte sin una plaza en la carrera que quieres cursar no tiene porque significar un cambio de planes a largo plazo. Puedes empezar en un grado diferente y cambiarte al que te interesa en el segundo curso. Así que, relájate, estudia y cárgate de optimismo para afrontar la selectividad.

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Periodista inquieta y redactora de Iberestudios. Enamorada de mi oficio, ya sea con un teclado bajo mis dedos o una cámara sobre mis hombros. En G+ me encontrarás aquí Elisabeth

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