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La gestión del tiempo: organización y eficacia

Mie 19, ene. 2011 - Alba Arnau - Archivado en: , , , , ,

Utilizar de manera productiva las horas del día es toda una disciplina y prueba de ellos son los innumerables cursos sobre gestión del tiempo que han ido apareciendo. El ritmo de vida moderno ha cambiado y ha desestabilizado los parámetros a los que hasta ahora estábamos acostumbrados.

Si queremos gestionar correctamente nuestro tiempo lo primero que debemos aprender a hacer es a valorarlo y darle la importancia que realmente tiene. Siendo conscientes de lo que vale nuestro tiempo seremos capaces de establecer prioridades en las actividades que llevemos a cabo a lo largo del día. Es importante distribuir conscientemente las horas que dedicamos a cada faceta de nuestra vida, a pesar de los contratiempos que se nos puedan presentar ocasionalmente.

Para distribuir las tareas que debemos desarrollar a lo largo del día, es importante tener en cuenta los ritmos individuales. Solo sabiendo en que momento del día somos más productivos podremos organizar las horas de manera más eficaz. Hay personas que rinden más por la mañana y otras que lo hacen mejor por la tarde. En función de eso distribuiremos las actividades intelectuales de una manera o de otra.

El tiempo en el trabajo

Saber gestionar con eficacia nuestro tiempo es una habilidad que se valora mucho en el mundo laboral. Todas las empresas saben que un trabajador productivo y competitivo siempre es rentable. Por esta razón, gestionar el tiempo de manera correcta nos permitirá alcanzar con mayor facilidad nuestros retos personales y profesionales. A esto también ayuda el coaching, una disciplina que nos ayuda a establecer las habilidades que necesitams mejorar y cómo hacerlo.

Existen multitud de herramientas para organizar nuestras horas de trabajo de una manera productiva. La clásica agenda ya ha dado paso las nuevas tecnologías pero ¿realmente sabemos sacarle el máximo provecho? Realizar un curso de herramientas informáticas entre los empleados de una empresa puede extender los conocimientos y lograr el máximo rendimiento.

Otro error es caer en la trampa de las prisas y dar prioridad a lo que se nos presenta como urgente y no a lo que verdaderamente es importante. Debemos aprender a discernir qué tarea es realmente primordial y si puede esperar o no, para organizar la preferencia de actuación.

Ladrones de tiempo

A veces nosotros mismos nos hacemos la zancadilla perdiendo el tiempo con malos hábitos que a menudo podemos evitar. Sobrecargar nuestra agenda sólo contribuye a agobiar y diluye la concentración en las actividades realmente importantes. No saber delegar es una mala costumbre, y nos obliga a asumir tareas que no son propias por miedo a que no se hagan correctamente. Hay que confiar más en las personas que nos rodean y en su capacidad de llevar a cabo los trabajos asignados.

Aprender a decir que “no” es otra asignatura pendiente para muchos. No saber rechazar trabajos que no podemos asumir es un serio perjuicio para nosotros mismos y para los demás.

El tiempo de estudio

Es importante organizar el tiempo de estudio para sacarle el máximo provecho. Es necesario tener en cuenta el ritmo de cada persona para destinar las horas de más concentración al aprendizaje. Estudiar cuando estamos cansados o tras una agotadora jornada de trabajo es improductivo.

Seguir el ritmo de los estudios es básico para no perder el hilo y para no encontrarse al final con una gran carga de material. Los expertos recomiendan hacer un descanso de cinco minutos cada hora de estudio. Estirar las piernas, tomarnos un tentempié o beber algo es una buena manera de refrescarse.

En el estudio como en el trabajo es muy importante el entorno en el que realizamos nuestras tareas. A pesar de que a veces descuidamos este aspecto, está demostrado que un espacio de trabajo adaptado aumenta considerablemente la productividad de las personas.

El tiempo de evasión

Gestionar el tiempo no debe ceñirse exclusivamente al tiempo que pasamos trabajando o estudiando. Es bueno programar actividades de ocio con amigos y familiares en vez de dedicarles solo “el tiempo que nos sobra”. Desconectar de las obligaciones profesionales ayuda a relajar y refrescar nuestra mente.

Preparar nuestro tiempo de ocio debe ser una tarea satisfactoria y para lograr el máximo de estos momentos es interesante salir de la rutina. Aprender técnicas de relajación como el yoga, o profundizar en hobbies como la escritura también pueden ayudarnos a sentirnos más realizados en nuestro tiempo libre.

Portada: Estudio y trabajo, un reto posible de conseguir

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