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Habilidades directivas y técnicas de liderazgo, conviértete en el mejor

Mie 25, ene. 2012 - marroyes - Archivado en: , , , ,

A lo largo de la carrera de los directivos suele haber ciertos momentos en los que el fracaso planea por encima de la cabeza. A veces se debe a una falta de planificación, otras a una falta de incidencia en ciertos aspectos o a una difícil gestión de la plantilla. El caso es que muchos directivos se amparan en la mala suerte para escudarse de los fracasos cuando lo que es conveniente hacer es preverlos.

Seguramente estarás pensando que los inconvenientes tienen eso, que son impredecibles, pero puedes evitarlos al máximo detectando tus fisuras. Muchas de las veces los problemas se deben a capacidades que el directivo piensa que tiene pero en realidad no acaba de controlar. Otras se deben en gestiones que podrían hacerse de otra forma. Ante esto, tranquilidad, en Iberestudios te ayudamos a detectar qué puede ir mal para que mejores como directivo.

Dificultades en la comunicación: semilla de la mayoría de conflictos

Si hay un tema que influye directamente en la productividad y el éxito de la compañía en la que trabajas es la comunicación en toda la extensión de la palabra. Puede que no seas consciente y tengas dificultades a la hora de comunicarte y este aspecto es fundamental. Si no eres capaz de trasmitir las ideas de una manera eficiente perderás tiempo, dinero y el resultado no será el esperado.

En el ámbito empresarial podemos dividir en tres ámbitos los colectivos de comunicación con los que tienes que tratar.

-         Entorno: Son aquellos agentes externos a la organización. Clientes, bancos, otras empresas, proveedores… la lista es tan larga como grande sea la organización. Ante estos colectivos lo importante es dejar claras las exigencias de tu organización, los plazos y el nivel. Pero también es importante mantener una relación cordial con ellos, que mejorará sustancialmente los resultados entre ambos.

-         Equipo directivo: Los socios o tus superiores, en caso de que los tengas, son aquellas personas ante las que tienes que justificar tus resultados. Ante ellos es básico que expliques todo lo que haces, por qué lo haces y en que punto del plan te encuentras. También debes dejar claro que has entendido las directrices que te han explicado, para así poderlas aplicar de manera efectiva.

-         Empresa: Esto es, los trabajadores que tienes a tu cargo. Aquí lo importante es que sepas trasmitir perfectamente lo que esperas de cada uno de ellos y tengas la capacidad para comprender sus exigencias y consultas.

Una vez localizados estos ámbitos, es hora de analizar tu relación en cada uno de ellos. ¿Existe algún problema? ¿Tienes dificultades con un ámbito concreto o, por el contrario, hay un mismo problema que repites con todos los colectivos?

Si detectas algún tipo de dificultad en la comunicación en tu trabajo, lo mejor es que acudas a un profesional. Los cursos de coaching pueden ayudarte a analizar tu situación y sacar lo mejor de ti. A veces puede pasar que no somos conscientes de una carencia que tenemos, en ese caso el coach nos ayudará. Los cursos de motivación o los de relajación pueden ser un buen contrapunto a tu jornada laboral.

No puedes prever todo pero sí aprender a que no te supere

Comentábamos antes que hay algunas acciones que son difíciles de predecir. Este hecho puede provocar cierta angustia entre los directivos, especialmente aquellos que son metódicos y poco flexibles en su planificación. Es imposible que analices todas y cada una de las alternativas o repercusiones a una decisión así que lo mejor es que estés preparado ante una situación no pronosticada. Sigue estos consejos y el caos no reinará en la empresa si algo se sale de lo previsto.

-         Recopila información constantemente. Estar informado es la mejor manera de que no te pillen en fuera de juego. Si estás a la última es poco probable que falles una previsión o, en el caso de que esto pase, te será más fácil reaccionar. La información es poder.

-         Toma decisiones. Es importante que en los momentos necesarios tomes decisiones. Lo peor que puede hacer un directivo es no hacer nada. Si la incertidumbre está instalada en el ambiente, analiza la situación y actúa.

-         Maneja los conflictos. No dejes que lleguen a más y soluciónalos en la manera que te sea posible. A veces será mejor convocar una reunión general y otra con un departamento específico. El caso es no dejarse superar por un conflicto y cortarlo cuanto antes.

-         Motiva a la gente. No puedes prever que algún aspecto ajeno a la vida laboral de tus empleados haga que estén más decaídos pero en el ámbito laboral eres tú el encargado de motivar al máximo a tu plantilla para conseguir los objetivos. Trata de entender sus situaciones y busca la mejor manera de mantener la tensión en el trabajo adaptándote a la personalidad de cada uno.

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