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Claves que te ayudarán a estudiar

Vie 19, dic. 2014 - Sandra Bortolotti - Archivado en: ,

En primer lugar, debes saber que la metodología para aprobar los exámenes empieza el primer día de curso, porque tu actitud inicial determinará la información que asimiles de cara al examen así como la imagen que muestras ante el profesor (que a fin de cuentas es el encargado de evaluarte). Por otra parte, además del estudio, las otras claves para aprobar un examen son la confianza y la actitud serena.

Pero ¿cómo conseguir esta seguridad y evitar el miedo al fracaso? Mediante una buena preparación y planificación de estudio.

claves para estudiar

En primer lugar…

Infórmate de todo lo que concierne al examen: temario a examinar (y todos los contenidos que lo forman), tipo de examen (oral, tipo test, respuesta larga, etc.), número de preguntas, criterios de corrección (¿Restan puntos las respuestas erróneas? ¿Puntúan todas las preguntas por igual?), hora y tiempo para realizar la prueba y material necesario.

El horario de estudio

Algo que te permite ganar confianza y llevar la cuenta del tiempo que has dedicado a cada asignatura es planificar el horario de estudio. Para ello, hay que puntualizar que el nivel de estudio oscilará según el curso que se esté cursando. Sin embargo, el tiempo de estudio suele oscilar entre las 15 y las 18 horas semanales (en 6 días). En opinión del educador Carlos Arroyo, quedarse por debajo de las 10 horas semanales a partir de los cursos altos de secundaria no garantiza un buen aprendizaje.

El horario debe ser diario y realista, por lo que si no se cumple debe ajustarse y revisarse hasta adaptarlo a las necesidades y capacidades reales de cada estudiante. Deberías recuperar cada día que no cumplas el horario preestablecido y debes tener confianza, porque una vez empieces a cumplir el horario, los primeros días te costará, pero enseguida cogerás el hábito y cumplirás el horario sin ningún problema.

Demuéstrate a ti mismo que tienes autocontrol y prémiate con las pequeñas pausas para cambiar de aires y salir del lugar de estudio, aunque conviene no realizar actividades absorbentes que pueden desconcentrarte o alargar la pausa más de lo conveniente.

Recuerda que si cumples el horario no tendrás por qué estudiar durante las noches y dormirás las horas que necesitas para estudiar y realizar los exámenes con frescura y la máxima concentración.

El lugar de estudio

En este tema, cada estudiante es un mundo, pero conviene saber que entre los buenos estudiantes prima la estabilidad (estudiar siempre en el mismo lugar) pues favorece el hábito, reduce el riesgo de interferencias y proporciona control. En este sentido, conviene tener en cuenta que el lugar idóneo sea probablemente la misma habitación del estudiante porque ahorra tiempo de desplazamientos, permite tener intimidad y la disponibilidad total.

Procura tener el escritorio limpio y ordenado, así como tener el ordenador y el móvil apagados (si no los necesitas). Prueba la herramienta Ommwriter, un software ideal pensado para usar el ordenador con un entorno de escritura libre de distracciones a la hora de estudiar.

Tómate el tiempo que necesites para reorganizar tu cuarto hasta que te encuentres cómodo estudiando y para adquirir el material que necesitas para estudiar (papel, bolígrafos, lámpara con buena iluminación, etc.). Por otra parte, procura no estudiar en lugares o posturas que favorezcan el sueño: la cama, un sillón, el sofá, una silla demasiado cómoda, etc.

Alimentos que favorecen el estudio

Muchos estudiantes beben grandes cantidades de café y Red Bull o toman pastillas que “ayudan a estudiar”. Pero debes saber que los estimulantes son desaconsejables porque aplazan el cansancio y éste puede aparecen en el momento que más inoportuno: el día del examen. Además, los estimulantes pueden reducir el sueño pero a cambio producen nerviosismo y estrés, grandes enemigos del estudio.

En su lugar, puedes tomar bebidas y alimentos que sí ayudan al estudio. Así, por ejemplo, una taza de chocolate caliente aumenta el flujo de sangre que llega al cerebro y con ello la capacidad para estudiar, según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard.

En segundo lugar, también está demostrada la capacidad de los siguientes alimentos para mejorar la memoria y el aprendizaje: el salmón, el atún, las nueces, las almendras, la avena, las zanahorias, el kiwi, el aguacate, los arándanos, el plátano, el huevo y el té.

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Periodista productora y consumidora de cultura, a la que llego a través de libros, la pluma, el pincel, Internet y las redes sociales.

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