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El auge del emprendimiento femenino

Mie 04, nov. 2015 - Elisabeth Holgado - Archivado en: , , , ,

Es un hecho y está estadísticamente comprobado que las mujeres emprenden menos que los hombres porque se encuentran más trabas por el camino. Sea por la razón que sea, los números hablan por sí solos: un 77 % de hombres frente a un 23 % de mujeres que deciden abrir un negocio.

Aunque las cifras parecen alarmantes, el porcentaje de mujeres ha aumentado en estos últimos años. Son muchas las mujeres que a raíz de la crisis se han sumergido en esta aventura del emprendimiento en España, aunque son aún muchos obstáculos los que les impiden seguir avanzando por su andadura empresarial. Su desconocimiento sobre las fuentes de financiación a su disposición y la conciliación de la vida familiar se han convertido en sus dos grandes hándicaps.

Antes de estallar la crisis, el número de emprendedoras era bajísimo y, un par de años después, estas cifras continuaban siendo bajas. Sin duda, esto podría deberse a la incertidumbre de no saber qué iba a pasar en el país en esos primeros años. Tiempo después, viendo que la recesión económica iba para largo y la cosa no cambiaba, las mujeres vieron en el autoempleo una motivación, además de ser una ayuda económica para contribuir a los ingresos familiares.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos, donde el objetivo de  la mujer emprendedora es crear un negocio que genere millones de beneficios, en España esta mentalidad es bien distinta. Las mujeres emprendedoras españolas buscan sentirse útiles y apoyar la economía familiar, no hacerse ricas.

A pesar de que la cantidad de mujeres emprendedoras sigue siendo baja, si comparamos a la mujer emprendedora española con respecto a otros países, las estadísticas no son nada malas. Estamos por encima de Alemania, Japón y Francia, aunque aún nos queda un largo camino para ponernos a la altura de Estados Unidos y Gran Bretaña.

¿Cuál es el perfil de la emprendedora en España?

El perfil de la mujer emprendedora española es el siguiente: mujer menor de 45 años, casada con hijos y motivada por autoemplearse, con una formación media-alta y que suele contar con algún socio al iniciar su negocio (en pocas ocasiones deciden lanzarse solas).

Los negocios que deciden abrir suelen ser pequeños, ya que son menos ambiciosas que los hombres y más realistas. Y entre sus preferencias están la estética, la enseñanza o pequeños comercios de venta al público.

El sector con mayor presencia femenina es el de las franquicias, siendo el mundo online el menos protagonizado por las mujeres. Y dentro de este modelo de negocio, los sectores que más les interesan son: alimentación, moda femenina, joyería y bisutería, panaderías y pastelerías, y moda infantil.
Por otro lado, son más reacias al sector tecnológico, un sector que necesita más dedicación, financiación y formación (que el sector servicios).  Y el principal motivo es el miedo al fracaso. Al ser algo más complejo, deciden apostar por lo seguro y no arriesgar demasiado.

Pero si hay algo que podamos resaltar de ellas es su creatividad a la hora de buscar ideas para poner en práctica; su intuición, ya que captan mejor las necesidades del mercado; su perseverancia, empatía y organización, claves para obtener buenos resultados en el mundo empresarial.

Barreras que impiden lograr el éxito

Veamos con más detenimiento cuáles son las principales barreras que obstaculizan a la mujer emprendedora en nuestro país (barreras que también se aplican a los emprendedores) y que impiden al autoempleo consolidarse de una vez por todas:

- Menor tolerancia al riesgo y al error. Nos cuesta arriesgar y eso hace que nos acomodemos a negocios más tradicionales. El problema es que habrá un mayor número de emprendedores y, por consiguiente, será más difícil hacernos un hueco. Recordemos esta frase siempre: si no arriesgamos nada, no ganaremos nada.

- Falta de seguridad. En el momento que nuestro círculo más cercano no nos apoya o no cree en nuestro proyecto, todo se nos viene abajo. Y ese es un gran error. No nos sentimos lo suficientemente seguras, ni nos atrevemos a dar el paso hacia el éxito.

- Buscar vías de apoyo. La mayoría desconoce por completo la cantidad de profesionales especialistas que tiene a su alcance, ya sean asociaciones, mentores, coaches, etc. Por tanto, en lugar de llamar a nuestra amiga para contarle el problema, seamos productivas y hagamos uso de las redes de apoyo que están al servicio del emprendedor.

- Reacias a las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías han supuesto, tanto para hombres como para mujeres, un choque en toda regla. Por falta de conocimientos y debido a nuestra poca disposición hacia las nuevas herramientas que nos ofrece Internet, no somos todo lo productivas que podríamos ser. ¿Por qué en lugar de hacer una llamada a cada cliente no utilizamos un gestor de correos electrónicos para informar a nuestros suscriptores sobre las novedades de nuestros productos? Se trata de una cuestión simple: renovarse o morir.

- Falta de conocimientos. Muchas cometen el fallo de lanzarse al emprendimiento porque creen que con tener muchos años de experiencia en su sector, es suficiente. Sin embargo, no tienen ni idea de cómo gestionar un negocio. ¿La solución? Leer, hablar con otros emprendedores, formarse o unirse a alguna red profesional.

- Mide los resultados. Si hay algo que nos caracteriza es que tenemos un gran poder de intuición. Y somos tan conscientes de ello, que muchas veces no le damos importancia a gestionar adecuadamente nuestro negocio. Es necesario llevar un registro de las ventas que hacemos al mes, de los productos que vendemos u otras métricas que no aporten valor. Por tanto, mide y utiliza la intuición para llevar tu negocio. Ambas son complementarias.

- Delegar tareas. Estamos acostumbradas a cargar con todo el peso siempre y a encargarnos de varias cosas a la vez: ser madre, esposa, ama de casa. Pero en el trabajo, esto es inviable.  Lo ideal es confiar y delegar en otras personas tareas que no podemos hacer, bien por falta de tiempo o porque no sepamos hacerlas.

Está claro que el autoempleo está convirtiéndose en una opción muy viable para las mujeres en España. Pero, ¿creéis que llegará el día en que las mujeres emprendan por pasión y no solo por necesidad?

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Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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Periodista inquieta y redactora de Iberestudios. Enamorada de mi oficio, ya sea con un teclado bajo mis dedos o una cámara sobre mis hombros. En G+ me encontrarás aquí Elisabeth

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