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¿Qué es la Gestión Integral?

Lun 26, oct. 2009 - Ana Echeverría - Archivado en: , , ,

Gestionar es, probablemente, el verbo que más se declina en el mundillo empresarial. No en vano significa, según el diccionario: “Hacer diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera”.

Hablando en plata, gestionar es hacer todo lo que uno debe hacer para que las cosas se pongan en marcha y funcionen. Y eso vale para cualquier departamento de una empresa. Incluso para nuestra vida privada.

Siendo así, gestión integral significa exactamente lo que parece… gestionarlo todo. O, mejor dicho, hacer que todas las piezas del engranaje de una empresa funcionen bien coordinadas entre sí.

Pero eso se ha hecho toda la vida, pensaréis. ¿Dónde está la novedad? ¿Por qué hablar de gestión integral y no de dirección general, por ejemplo? Es cierto que siempre ha existido la labor de un gerente o de un CEO con visión global, capaz de hacer funcionar los distintos departamentos. Pero, más allá de esta figura, el management de décadas pasadas contemplaba la gestión como una serie de compartimentos estancos. Había sistemas de gestión financiera, sistemas de gestión de la producción… Cada uno de ellos funcionaba de manera independiente y podía suceder incluso que entraran en contradicciones.

Hoy en día la gestión integral concibe la empresa como un organismo completo e integrado en la sociedad, en el que todo está relacionado y todo, desde los procesos de venta hasta los recursos humanos, ha de compartir filosofía y objetivos. La visión global ya no corresponde únicamente al director general: cada uno de los elementos ha de actuar teniendo en cuenta al resto. Así nacen los SIG: Sistemas Integrales (o Integrados) de Gestión, en los que todo el mundo cuenta. Usuarios, consumidores, trabajadores, accionistas… todos deben quedar satisfechos con el trabajo realizado si queremos que la empresa crezca y salga adelante.

Poco a poco, este cambio de paradigma nos llevó a caer en la cuenta de que había aspectos que, hasta entonces, la gestión convencional estaba descuidando, tal vez por considerarlos poco productivos o porque no reportaban beneficios inmediatos. Estos grandes olvidados eran la gestión de la calidad, la gestión del medio ambiente y la prevención de riesgos laborales. Por eso, aunque la gestión integral abarca otros procesos, como la gestión de proyectos, la gestión de compras o la gestión de finanzas, la mayoría de los másters en Gestión Integral se centran en esas tres grandes asignaturas pendientes: ¿Estamos satisfaciendo al consumidor? ¿Nuestra empresa es sostenible? ¿Nuestra empresa es un lugar seguro para trabajar?

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Desde mis inicios he compaginado el periodismo con el marketing. Son géneros y registros muy distintos que, sin embargo, tienen un rasgo en común: la búsqueda de la máxima claridad y sencillez. Moverme en los dos campos y no tener miedo de dar el salto a Internet me ha convertido en una profesional muy flexible. En G+ estoy aquí Ana

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